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El insomnio

El insomnio

 

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El insomnio no es exclusivo y afecta alrededor del 40% de la población siendo las mujeres las que más frecuentemente sufren problemas de insomnio y estos problemas de insomnio aumentan con la edad.

Se suele considerar que una persona padece insomnio cuando duerme menos de seis horas continuadas o tarda más de treinta minutos en dormirse.

Que es el insomnio

El insomnio se define como la dificultad para iniciar o mantener el sueño.

Según como se manifieste el insomnio lo podemos dividir en diversos tipos:

-insomnio de conciliación:

Dificultad para coger el sueño.

-insomnio de mantenimiento:

Dificultad para mantener el sueño.

-Desvelamiento precoz:

Despertarse demasiado pronto.

¿Cuáles son las causas del insomnio?

Las causas del insomnio pueden ser diversas entre las que se encuentran los malos hábitos de sueño y un estilo de vida irregular, las alteraciones del estilo de vida habitual por diversos factores ya sean personales, profesionales o financieros, los problemas emocionales como el estrés la ansiedad o la depresión, las enfermedades como la artritis, úlcera, dificultad respiratoria, fiebre, el consumo de alcohol el tabaco y algunos medicamentos, los cambios de uso horario producidos por los viajes también alteran nuestro ciclo de sueño.

¿Cuáles son las consecuencias del insomnio?

El insomnio puede producir diferentes alteraciones entre las que podemos encontrar la irritabilidad, el cansancio, lagunas en la memoria, falta de concentración, somnolencia, perdida de motivación.

¿Cómo combatir el insomnio?

El insomnio se puede combatir de forma eficaz de diferentes maneras, cambiar los hábitos de vida o tomar productos medicinales que no requieran receta médica (siempre aconsejados por profesionales cualificados como los farmacéuticos o nuestro propio médico si esto no da resultado).

Métodos para prevenir el insomnio

Tenemos diversas formas de prevenir el insomnio son medidas que todos podemos realizar y realmente funcionan.

Regular los horarios creando unos hábitos mecánicos que nuestro organismo reconocerá, evitar las sustancias excitantes como la cafeína o la teína entre otros antes de ir a dormir, intentar no dormir más de ocho horas (se debe de tener en cuenta que el patrón de sueño se va modificando con la edad), evitar las cenas copiosas y realizarlas al menos una hora antes de acostarse, recuerda el refrán, “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. Hacer ejercicio regularmente libera tensiones y genera cansancio lo que favorece el sueño, el lapso entre el ejercicio  e ir a dormir no debe ser inferior a dos horas, aprovecha este tiempo para hacer actividades relajantes, no duermas la siesta y menos aún que esta sea prolongada, ventila el dormitorio y evita temperaturas extremas cuidando que el ambiente sea relajado y tranquilo.

Felices sueños.

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